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Archive for 31 julio 2009

(11) Seducción II

Siguió con el beso hasta que se volvió, con la mano empujó todo los objetos que había en la mesa, se sentó encima de ella, me cogió por los hombros y me acercó a ella lentamente, me volvió a besar por cuarta o quinta vez. Me quitó la camiseta y cuando mi camiseta pasaba por mi cabeza sin que mi vista pudiera ver nada, sentí como me seguía quitando la camiseta con una sola mano. Pensé que con la otra estaba cogiendo algo para golpearme o inyectarme. Entonces, me quité la camiseta yo, con mis manos, muy rápido. Vi como tenía su mano derecha escondida en la espalda, hice como el que no le daba importancia y le besé, mientras le besaba saqué de mi bolsillo la jeringuilla, hice un movimiento rápido para inyectarle el veneno, pero ella se dio cuenta, me paró mi mano derecha con su izquierda.

-¿Qué te creías? ¿Qué me ibas a matar? No lo vas a conseguir, antes, te mato yo a ti- me dijo suavemente-.
– ¡Suéltame!¡Maldita perra!- le grité-.

Ella soltó su jeringuilla en la mesa. Con sus dos manos me agarró la mano en la que yo tenía mi jeringuilla, quería inyectármela-.

-Te voy a matar, así todo quedará como que te suicidaste- me gritó con cara de loca-.
– No te lo crees ni tú-.
– Lo que haré después de matarte es quemar las pruebas, luego haré una carta de despedida en el ordenador, la pongo a tu lado y me libro de problemas, luego iré a por tu amiga.
– Ni la toques – le amenacé-.

Comenzó a reírse despiadadamente. – ¿Qué me vas hacer? En ese momento ya estarás muerto-.
Siguió hablando hasta que me di cuenta de que aflojó la mano, entonces empujé la aguja hasta su cuello y se la pinché. Mientras le terminaba de inyectar todo el líquido que contenía la jeringuilla, tenía la boca abierta e intentaba gritar, pero no podía. Solo lograba rugir en silencio que casi no me enteraba ni yo. Hasta que cerró los ojos. Se durmió. Fui a buscar a Belén, la encontré y le avisé de todo. Los dos corrimos hasta el despacho.

– Y… ¿ahora que hacemos?- me preguntó-.
– Tú limpia esto y quema todas las pruebas que no sobre ni una-.

– ¡Vale! ¿Y tú que haces?-.
– La llevo sin que nadie se dé cuenta hasta su habitación, allí la amarro y te espero-.
– Bien, vete. Voy a limpiar esto-.

La cogí en brazos sigilosamente, sin que nadie se diera cuenta hasta el ascensor. Ya que todos los enfermos estaban fuera. Y los que trabajaban allí algunos estaban en el patio vigilando, otros comenzaban a comer ahora y la otra parte tenía tiempo libre y estaban reunidos en la sala de reuniones. El ascensor se cerró y pulsé la planta número tres.
En la tercera planta es donde duermen los altos cargos.

El ascensor se abrió en la planta correcta. Y pensé que para hacerle más daño, la podía arrastrar por los pies así la cabeza chocaría siempre con el suelo.
Lo pensé mejor , y no, no lo iba ha hacer. ¿Por qué? Por la simple razón de que podía dejar restos de pelos o se podía hacer sangre o algo. Y para no descuidarme la seguí llevando en los brazos como si se hubiera desmayado. Busqué su habitación por los cartelitos con nombres que estaban al lado de las puertas. No encontré su nombre hasta que recordé, que su habitación ahora era la del padre, así que tenía que buscar el nombre del padre. La encontré. Entré en ella, la senté en una silla y la até con cuerdas. También le puse en la boca un trapo blanco de cocina.

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(10) Seducción

A la mañana siguiente, cuando me desperté, vi a Belén que estaba dormida en la butaca de la habitación. Me bajé de la cama mientras parpadeaba varias veces para ver mejor, me acerqué a la butaca y comencé a llamarla mientras le jalaba del brazo. Hasta que la desperté.

– ¿Qué quieres?- me contestó con voz de dormida-.
– Saber porque estas aquí-.
– ¿Qué? – despegó la cabeza de la butaca y hecho una mirada a su alrededor – ¡Madre mía, aún estoy aquí!-.
– ¿Por qué?¿Qué ha pasado?-.
– Vine para decirte que escuché a Cristal hablar por teléfono y decía no,no tranquilo hoy comienzo el plan b ,entonces vine para decírtelo pero como no te despertabas me senté y me dormí-.
– A bueno vale… ¿y solo dijo eso?-.
– Sí-.
– Humm, vale gracias y ahora vamos a ducharnos-.
– Que corta punto eres, yo muy emocionada por esto y tu saltas con la ducha, ¡venga vamos!-.
– Vamos…-.

Me duchaba lentamente y con agua caliente para estar mas relajado y pensar mejor. Tenía que vigilar muy bien todos los pasos que daba Cristal y también tenía que tener mucho cuidado con lo que hacía. Salí de la ducha y me dí cuenta de que no había nadie, me había quedado solo en los baños, cogí la toalla y me sequé, me vestí y salí. Miré el reloj del pasillo y eran las once menos tres minutos. Es decir, ya todos estaban en el comedor desayunando o esperando a que le diesen la comida. Terminamos de comer.

Era tiempo libre, bueno en realidad casi siempre era tiempo libre. Yo me fui a una esquina del jardín trasero con Belén para hablar de las cosas que surgían. Vimos como Cristal se acercaba hacia nosotros.

– Hola chicos- nos saludó Cristal
– Hola- dijimos Belén y yo a la misma vez-.
– Belén vete para otro sitio que quiero hablar a solas con Lalo-.
– ¿Y si no quiero?- reprochó Belén-.
– Belén, no pasa nada, vete- le dije para calmarla, se fue-.
– Lalo, ven a mi despacho junto a mí-.
– Vale…-. Llegué a su despacho y me dijo que me sentara, suponía lo que iba ha hacer así que pensé y me preparé mentalmente. Me cogió de la mano e hizo que me levantara y me besó.

– Un momento, ¿puedo ir al servicio?-.
Suspiró – Vale-. Salí del despacho lentamente y luego me dedique a correr hacia la farmacia del psiquiátrico, no sé como lo hice que me cole sin que nadie me viera y busqué la anestesia mas fuerte que encontré, la preparé en una jeringuilla y me la guardé en el bolsillo. Salí de allí sin que nadie me viera por la cuenta que me traía. Y volví a correr hacia el despacho de Cristal.

– Hola de nuevo, perdón si he tardado-.
– No pasa nada-. Se acercó a mi y me volvió a besar.


Espero que os guste el vídeo, es uno de mis preferido 🙂

Necesito ayuda para el próximo capítulo, por favor, ¡AYUDADME! Es que no sé que versión poner si Cristal le inyecta a Lalo antes o Lalo a Cristal ¡Por favor! Elegid :S

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Portada

Hola, he creado una portada para la primera temporada, el primer libro o como lo querais llamar. Yo lo llamaré temporada.
Esto es como las series que tienen dos o tres temporadas y yo le pongo portadas para diferenciarlos. Aquí esta la portada:

LA TRISTE LOCURA ``Llamas de vela´´

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Llegamos a su habitación sin llamar atención alguna.

– Si supieras como es la pava esta – me dijo al entrar en su habitación-.
– ¿Quién?¿Cristal?-.
– Sí. Es como el padre o peor de mala-.
– ¿A si? El para la quiere mucho, ¿verdad?-.
– Demasiado, la tiene como una reliquia-.
– La mataré…. me vengaré de todo lo que me ha hecho.
– No me sorprende que la quieras matar. Yo te ayudaré. Nos estamos volviendo fríos y malos-.
– La vida nos ha dado tantos palos que nos ha enseñado a ser así-.
– Tienes gran parte de razón-.

Entonces alguien golpeo la puerta y mientras la golpeaba la abrió. Era Cristal.

– Hola, Belén tomate tus pastillitas y tú… ¿quién eres?-.
– Alguien…
– ¿Quién eres? Por favor dímelo o tendré que llamar a seguridad-.
– Lalo, hija mía-.
– Ahh, pues entonces tómate tú también estas pastillitas-.

Nos las metimos en la boca, cuando se largó de la habitación las escupimos y la tiramos por la ventana. Entonces sin decir “adiós´´ me fui andando muy rápido para mi habitación. Me tiré en la cama y me puse a pensar, hasta que dí con la clave. Lo que ocurría aquí era que, Jesús, dejaba a su hija el cargo para que su hija se ganara toda mi confianza, me sedujera y cuando estuviera dormido me envenenaría. Algo extraño, pero lógico. Yo tenía ya un plan pensado.
El plan era que ella se creyera que yo tengo toda mi confianza en ella, entonces me seduciría y luego supuestamente me envenenaría, pero no lo iba ha hacer porque yo tendría una jeringuilla y le inyectaría algo muy fuerte para que se muriera. Después limpiaría todo y lo arreglaría y haría parecer que se ha suicidado, pero necesitaría ayuda y ahí estaría Belén para ayudarme ha aparentar que se ha suicidado.

Le conté todo lo que había pensado a Belén mientras cenábamos. Ella me apoyó. La cena era un verdadero asco, nos pusieron una pasta pegajosa y blanca con cosas negras. Nos fijamos en la comida de los demás y estaban comiendo macarrones con queso. Tanto Belén como yo estábamos seguros de que la directora había ordenador a que nos dieran esa comida por alguna tonta razón. Dejamos de comer por si tenía veneno o algo.
Y luego nos fuimos a dormir, sería la primera noche desde que vino Belén que dormiríamos cada uno en su cama.

Aquella noche no pude dormir muy bien. Pensándolo mejor no iba a matar a Cristal, porque no me había echo nada por ahora…

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Un día después de la violación de Belén, el director nos reunió a todos los “enfermos´´ en el jardín de atrás que era inmenso. Allí había colocado un escenario con un simple micrófono. El director estaba de pie delante del micrófono y atrás suya había una joven muy guapa sentada en un silla negra.
– Hola a todos, os he reunido aquí para que sepáis que me voy de viaje- dijo por el micrófono-. Entonces yo levanté la mano.
– Pero, se irá para siempre, ¿no? – le dije burlón- los trabajadores comenzaron a reírse de él.
– No. Volveré dentro de ocho días – me dijo mirándome fijamente y con una voz seca.
– Vale…-.
– Sigo, como me voy de viaje ocho días le dejo el cargo a mi hija Cristal -. La hija se levantó de la silla y el padre ocupó el asiento.
– ¡Muy buenas a todos! Soy Cristal, la hija del director. Seré la directora durante los ocho días que mi padre esté de vacaciones. Encantada de conoceros.-. Se volvió a sentar. Y según cuando ella terminó de hablar se cerró aquel “gran´´ acto.

Todos se fueron para su habitación excepto yo, porque el director me llamó.

– Lalo, Lalo, Lalo… no sabes la que te espera…- me dijo cuando estábamos a solas-.
– La verdad es que no lo sé porque no soy adivino-.
– Ya me hartaste-. Me cogió con violencia por el brazo y me arrastró hacía una charco de lodo que había en una esquina del jardín, me dio un empujón y me tiró. Luego encendió la manguera con agua fría y a presión y empezó a darme manguerazos dolorosos y fríos.

– ¡Repite lo que yo diga!- me gritó-.
– ¡Sí!- dije muy claramente. Seguía con la manguera.
– ¡Soy una mierda y el director puede contigo!, ¡Repítelo!-.
– ¡Eres una mierda y yo, Lalo, puedo contigo!¡Ja,ja,ja! – me reí de él en toda su cara. De momento la manguera se apagó.
Solo me dio tiempo de parpadear una vez para ver que tenía un látigo en las manos. Me azotó por la espalda y la cara durante un buen rato y luego me azotó por todo el cuerpo. Hasta empaparme en sangre, como un mosquito cuando esta lleno de sangre y lo estrujan. Pues así estaba yo, lleno de sangre y sin fuerzas para luchar. Volví a parpadear y estaba en una habitación se seguridad con la puerta cerrado por una llave. La habitación era pequeña y muy oscura solo entraba un poquito de luz por el pequeño cristal de la puerta.

No me acordaba como había llegado hasta allí, y tampoco me acordaba si Jesús me había echo otra perrería más. Entonces escuché un golpe en la puerta, miré por el pequeño cristal y vi a Belén. No me enteraba de lo que decía, pero la podía entender según el movimiento de sus labios. Me decía que había robado la llave y que me iba a abrir la puerta. Cuando terminó de hablar agachó la cabeza y metió la llave en la cerradura. La puerta se abrió.

– Jesús ya se ha ido de viaje – me dijo en el momento que abrió la puerta-.
– Es decir, ¿que llevó aquí metido un día?-.
– Sí. Bueno un día no, dentro de cuatro horas harías un día hay metido, pero ¡vamos!¡vámonos! A mi habitación antes de que nos vean.
– Belén, menos mal que te tengo a ti para que me ayudes, o si no estaría solo-.
– Lo mismo digo Lalo.

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Cuando desperté vi como un hombre, cogía a Belén y la tiraba en la camilla como una perra, le ató las manos a la barra de la camilla e hizo lo mismo con los pies. Le arrancó los pantalones a Belén, entonces supuse que la iba a violar y giré la cabeza para no ver aquella horrible escena, pero el seguridad que estaba a mi lado me puso la cabeza recta con sus gruesas manos. Me obligó a mirar, e intenté levantarme para ayudarla, mi intento fue un intento fallido, ya que no pude moverme por culpa de las cuerdas de cuero a las que estaba atado en la silla.
Poco a poco le fue quitando la ropa, hasta que la violó. A Belén, mientras la violaban se le pasó el efecto del calmante y comenzó a gritar y gritar como una loca. La impotencia interior que sentía no me la podía quitar de encima , estaba viendo como le hacían daño a mi amiga y no me podía ni mover del sitio. Al rato nos soltaron y se fueron corriendo de la habitación. Yo, me fui corriendo a ayudar a vestir a Belén y abrazarla. Mientras la abrazaba vi como tenía la vista fija hacia la puerta.

– ¿Estás bien?- le pregunté-.
– Ya me da igual lo que me hagan, me lo han echo muchas veces-.
-¿¡Qué!?, nunca has denunciado-.
– Sí, pero lo dejé de hacer cuando vi que mi padre daba una cantidad de dinero y retiraban la denuncia-.
– Joder…-. Seguía con la vista fija.
– Pero a todos los tíos que me han echo esto los quemo, excepto a mi padre. No pude quemarlo-.
– Ah…- dije atemorizado-.
– Lo mataré antes de que pasé dos semanas-. Se me saltaron la lágrimas al ver su cara de rencor.
– Yo te ayudaré- le aseguré-.

Cuando se terminó de vestir nos fuimos a su habitación para hablar de como sería la muerte de aquel hombre. Que no sabíamos quien era hasta que dimos con su paradero mientras pensábamos, era el segundo guardia de seguridad que estaba en la habitación, o sea, el que la cogió por los brazos.

Pensamos en encerrarlo en alguna habitación y que la habitación estuviera rociada con gasolina y saliera ardiendo. Aunque, pensamos mejor otra cosa. Robar las llaves de la puerta de salida y de la cancela. Rociar todas las habitaciones de los seguridad con gasolina y también rociar en los sitios donde estaban algunos seguridad. Un poco antes de encender el fuego avisar a todos los enfermos para que se fueran hacia el comedor, sin hacer ruido y cuando todos estuvieran en el comedor, encerrarlos allí para que no se quemaran, encenderles todas las mangueras del comedor y mojar todo, por su seguridad. Coger una cerilla y echarla en la gasolina, así todo saldría ardiendo, entonces Belén y yo nos escaparíamos. Y cuando estuviéramos fuera cada uno con lo suyo. Como si nada hubiera ocurrido.

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(6) Intento de huida

Esa misma noche, a la hora de dormir Belén se vino a mi habitación.

– Bueno, ya sé como nos podemos escapar de aquí – dijo mientras se sentaba en una silla-.
– ¿De verdad? Pues dímelo-.
– A las cuatro y media de la madrugada es el relevo de vigilantes, es decir, que los que se van a esa hora se van y los otro no vuelven hasta las cinco de la madrugada. Entonces desde las cuatro y media hasta las cinco tenemos vía libre-.
– ¿Cómo sabes todo eso?-.
– Sé como se roba documentos de un cajón privado, con solo una hebilla puedo abrir todo-.
– Me tienes que enseñar como se hace eso, eeh…-.
– Si,si, pero ahora planeemos un plan-.
– Vale…-.
– Nos queda muy poquito a penas cuatro horas para planear-.

Planeamos todo, y el plan era que:
Ella iba al servicio, y mientras iba me daba señales para saber cuando tenía que salir y cuando yo estuviese en la puerta de salida le daba yo señales a ella para que pudiera salir de los servicios y que se reuniera conmigo para que saliéramos juntos. Lo complicado era saltar la cancela, pero lo que íbamos a hacer un agujero por debajo de la cancela para escapar. Eso nos iba a llegar bastante tiempo, así que no teníamos que dar prisa.

Cuando miré en mi mano y vi el reloj, resultó ser las cuatro y siete de la madrugada. Así que me puse una ropa cómoda e hicimos pasatiempos hasta y media. Esperamos hasta las cinco menos veinte para asegurarnos. Al fin, Belén, salió y se fue como si nada hacia los servicio, dejó la puerta encajada para que pudiera ver cuando hiciera las señas. Mientras yo miraba ella sacó su mano abierta por la puerta de los servicios, y y comenzó a bajar los dedos, cuando llegó a cinco fui cuidadosamente hasta la puerta, entonces vi como un médico de allí paseaba con las manos en la espalda y unos folios en sus manos. No sabía donde esconderme así que me metí detrás del sofá de la sala de espera. Cuando volví a mirar había desaparecido, me aseguré de que no estuviese cerca, me levanté lentamente y le hice a Belén las mismas señas que me hizo ella a mí anteriormente. Con cuidado salió de los servicios y se puso a mi vera, intentamos abrir la puerta para salir y estaba cerrada, ella cogió una hebilla que tenía en el pelo, la abrió y la metió en la cerradura de la puerta la giró varias veces hasta que la cerradura hizo un crujido extraño. Puso la mano en el pomo y abrió la puerta, salimos sigilosamente mirando si en el jardín había alguien.

Llegamos a la cancela y empezamos a escarbar por debajo de ella, la terminamos en menos tiempo de lo previsto, Belén se metió por debajo, pero le dio con el zapato a la cancela una patada sin querer y la alarma comenzó a sonar. Se escuchaba mucho jaleo dentro del psiquiátrico y todas las luces de dentro se encendieron y los focos de los exteriores también.

– Lalo corre ¡sal!- me gritó Belén.
– Ya voy – le dije mientras intentaba escapar- ¡Ten cuidado detrás tuya!- le avisé.

Un seguridad que entraba a las cinco de la madrugada la cogió por lo brazos y la tiró al suelo mientras le inyectaba un medicamento que la hizo perder la razón y en pocos minutos se desvaneció. En cuanto a mí me cogió otro seguridad por los brazos y me arrastró hasta una sala donde habían camillas, muchas estanterías con medicinas, todo estaba pintado de blanco y no había ninguna ventana, aunque hacia mucho frío en aquella habitación. Nos sentaron a cada uno en una silla y nos ataron a ella con correas de un cuero gordo y fuerte. Y supe que, detrás de todo esto estaba mi tío y sobre ella, solo sacaba la conclusión de que un amigo de mi tío tenía quería librarse de su hija como mi tío de mí. Y la mandó para que nos hicieran la vida imposible hasta que nos pudriéramos de viejos en este lugar. Un médico que nunca había visto me inyectó algo y me dormí.

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