Fuimos al garaje de la casa. Abrí la puerta para montarme en el coche y entonces apareció Natalia.
- Cariño, ¿ dónde vas ? – me preguntó ella con mucha dulzura.
- Natalia, para ya… – le dije. Entonces ella miró a su alrededor y vio a Belén apoyada en la pared fumándose un cigarro.
- ¡Hijos de Puta! Me habéis descubierto, pero tranquilos. Belén no puede sobrevivir sin su dosis diaria. Y en breve va a llegar personas a las que les encantan la sangre. A si que no tenéis ninguna escapatoria – nos amenazó.
Yo lleno de rabia me acerqué ha ella y entonces, se metió la mano en la chaqueta y sacó una pistola con silenciador.
- No te acerques o te reviento la cabeza de un tiro-.
- Sabía que no estabas de viaje. ¿Dónde has estado? – le dije mientras la miraba fijamente y contenía mis fuerzas.
- No te importa desgraciado -.
- La única desgraciada que hay aquí eres tu – me defendió Belén.
Entonces ella la miró y yo aproveché el momento para darle un golpe en la mano, hacer que el arma cayera al suelo y que Belén la cogiese. De repente escuchamos como entraba gente en al casa y comenzaba a dar tiros para abrir las puertas con cerraduras.
- ¡Qué coño hacemos ahora! – susurró Belén desesperada.
- Inútiles, os lo dije – comentó Natalia, pero le di un golpe en la nuca con al pistola y cayo al suelo.
- Tengo una idea, Belén pasa me tu mechero.
Cogí la manguera que estaba tirada en el suelo y la metí en el tanque de gasolina del coche. Luego cogí la bolsa del cubo de basura que había en el garaje. La puse en el otro extremo de la manguera y comencé a absorber como si fuese una pajita de beber en pocos segundos la bolsa se lleno de gasolina. Con la gasolina de la bolsa rocié el coche y dejé caer un largo chorreón de gasolina hasta la puerta.
- Espero que funcione…
- ¿ Por dónde salimos? – preguntó Belén.
- Por la aquella pequeña ventana de ventilación que da al bosque.
Todo salió bien. Primero salió Belén por la ventana, luego tiré el mechero abierto a la puerta y resulta que en la puerta había gasolina, todo comenzó arder, yo salí por la ventana y corrimos…