Miré las balas de la pistola y tenía las suficientes, luego la cargué. Salí el primero, me pegué por la pared, me agaché y luego miré por si alguien se acercaba y como no vi nada pues hice un gesto con la mano por la ventana. Belén salió e hizo lo mismo que yo pero en la esquina paralela, hizo un mismo gesto y salió Arturo. Seguí yo solo sigilosamente, hasta que pude ver a un hombre vestido de negro con un pasamontañas y una metralleta en la mano., aquel hombre estaba justo delante de la puerta, es decir, los demás ya estaba dentro de la casa. Al ver aquel panorama me escondí detrás del árbol que había a mi derecha. Entonces oí los pasos de alguien y con cuidado me subí a la copa del árbol.
- No hay nadie señor – le decía un muchacho al padre de Belén – yo me quedé sorprendido al ver su rostro tan familiar.
- ¡Mentira! ¡Mirad bien, estarán por ahí detrás os escondido debajo de las camas! – gritó.
- Vale señor, por ahí miraremos, señor – le contestó y luego los dos tomaron caminos diferentes.
Giré un poco la viste y pude ver a Belén en el tejado de la casa. Ella me miró.
- ¿Dónde está Arturo? – me preguntó gesticulando los labios.
- No lo sé – le contesté mientras yo también gesticulaba los míos.
Luego paró de mirarme y se fijó en su padre, yo un poco preocupado por Arturo no paraba de mirar en todos los lados desde mi punto de vista. Hasta que escuché unos pasos que corrían, miré vi una silueta por la oscuridad y de repente aquella silueta se vio con la luz de la noche ¡era Arturo que corría como un loco para llegar el primero al coche! Belén me miró angustiada yo también la miré de la misma forma, entonces otro ruido se escuchó. Los dos miramos a Arturo y lo vimos tirado en el suelo con un tiro en la cabeza. Belén, sorprendida, se tapó la boca con la mano. Al hacer tal movimientos una teja suelta se cayó rodando al suelo. Todos miraron al techo. Uno de ellos cogió una gran escalera para subir. Cuando se acercaba al techo Belén empujó las escaleras para atrás y que hombre mientras se caía al suelo sacó la pistola y disparó, el tiró llegó a los azulejos que habían arriba de la puerta la casa que ponía “El verano” , bajo aquellos azulejos había otro hombre, y mientras en que estaba en las escaleras se reventaba por dentro, el otro se habría la cabeza con la caída de los azulejos sobre él. Los demás se miraban con pena y rencor. Entonces, yo, aproveché su distracción para saltar a la casa de al lado, luego salí de auqella casa y muy rápido me monté en mi coche.
- ¡Joder! ¿Dónde coño se ha metido este tío? – susurró Belén al no verme en el árbol.
Entonces unas fuertes y largas luces de mi coche entró en la parcela haciendo que los que se encontraba allí cerraran sus ojos del resplandor.
- ¡Tírate! – le grité a Belén.
- ¿¡Qué!? – me devolvió ella otro grito.
- ¡Qué te tires joder!
Entonces Belén se tiró sobre mi coche haciendo un bulto en el techo , la gente empezó a tirotearnos y yo le di marcha atrás al coche y aceleré hacia delante. La pared se manchó de sangre, toda la delantera de mi coche también. La cabeza de Belén que estaba arriba agarrada a la baca también se manchó de sangre. Entonces, di rápidamente marcha atrás y me fui de aquella masacre, dejando el cuerpo de el padre de Belén allí, muerto e irreconocible.